sábado, 16 de mayo de 2015

La busqueda de la felicidad


Llega un momento en la vida que te das cuenta de que estás siendo manipulado hasta extremos prácticamente insufribles.
La Biblia dice que se castigó a Adán y Eva cuando comieron, no de un manzano como la gente cree, si no del “árbol de la ciencia, del bien y del mal”. Esto es una gran verdad, la gente que no se preocupa de tener unos conocimientos y que a lo máximo que aspira es a que gane su equipo de fútbol, viven mucho mejor.
Cuando nos cuentan las sartas de mentiras que dicen en los telediarios o las opiniones manipuladoras que nos dejan caer en los debates te das cuenta hasta donde el conductivismo y la manipulación ha llegado.
Llegado a este punto quizás el escribir sobre estos asuntos lleven a una conclusión errónea. Es fácil creer que quiero intentar el exponer una serie de conclusiones para que algunas personas comulguen con estas ideas o inclusive que se intente convencerlas; nada más lejos.

La única razón que me lleva a escribir estos artículos son el orgullo personal de dejar constancia que a mi no me engañan y que me avergüenzo de la pandilla de sinvergüenzas, mentirosos y cobardes que pululan en esta época de degeneración.
No intento convencer a nadie, mi sentido de la libertad es tan fuerte que no pretendo transformar a unos borregos en leones, el que quiera ser león, que lo sea y el que este conforme con ser borrego, está en su derecho y me merece todo el respeto.
¡Jamás despreciaré a un borrego por serlo!, pero despreciaré al borrego que, teniendo posibilidad de ser león, prefiera la comodidad de no pensar.
No desprecio a la persona que no tiene conocimientos, desprecio a la persona que no los quiere tener.

Quien lea artículos, no piense pues que intento convencerlo, piense únicamente que dejo constancia que a mi, toda esa sarta de idioteces, mentiras, medias verdades y razones sacadas del país de las maravillas no me las creo, pero no moveré un lápiz por hacer proselitismo, ¡que cada cual piense por si mismo y si está convencido de que estoy equivocado, le felicito porque vivirá más feliz!.